¿Cuándo hablamos de alteraciones del crecimiento?

El crecimiento es un proceso dinámico que comienza en el momento de la concepción y finaliza en la edad adulta. La capacidad de crecimiento está genéticamente codificada, pero es la interacción entre factores hormonales, estado nutricional y salud quien determina un crecimiento óptimo y éste a su vez viene dado por unos patrones de crecimiento que guardan relación con los grupos a los que se pertenece.
Toda desviación de estos patrones por encima o debajo de la talla sería una alteración del crecimiento.
¿Qué lo produce?
Existen periodos críticos del crecimiento: Periodo embrionario y fetal, primeros meses de vida y adolescencia coincidiendo con el brote puberal.
Además de los genes existen factores reguladores del crecimiento:
- Durante el periodo prenatal: La placenta y las sustancias químicas que ella produce (lactógeno placentario o somatotrofina coriónica) y la insulina.
- En la época postnatal: La hormona del crecimiento (GH) y otras hormonas como la somatostatina, estrógenos, testosterona, hormonas tiroideas y glucocorticoides.
Existen defectos congénitos del metabolismo, nutricionales, psicosociales y de salud que van a provocar alteraciones del crecimiento.
La edad ósea es un dato importante a la hora de evaluar las alteraciones del crecimiento y de hecho es importante conocer si la edad ósea se corresponde con la edad cronológica del niño. Puede existir talla baja (hipocrecimiento), que en caso de edad ósea normal adecuada a su edad cronológica, se debe a causa genética-constitucional o retraso de crecimiento intrauterino. En el hipotiroidismo, la edad ósea está más retrasada; en el hiperandrogenismo (exceso de andrógenos) y en la obesidad está adelantada.
¿Cuáles son las causas de la alteración del crecimiento?
- Talla baja familiar.
- Talla baja patológica, que a su vez puede estar motivada por:
- Retraso intrauterino: infecciones, tóxicos (alcohol, nicotina, drogas), malnutrición, enfermedad materna (diabetes)
- Alteraciones óseas o del cartílago.
- Enfermedades digestivas: enfermedad celíaca, malabsorción, enfermedad de Crohn, afectación hepática.
- Cardiopatías congénitas o adquiridas.
- Alteraciones endocrinas: Hipotiroidismo, Síndrome de Cushing, pubertad precoz, pseudohipoparatiroidismo, hormona del crecimiento (GH) deficiente o inactiva.
- Alteraciones metabólicas: Galactosemia, diabetes, mucopolisacaridosis, fenilcetonuria.
- Inmunodeficiencias congénitas o SIDA.
- Causas externas: Malnutrición, maltrato infantil, uso de radioterapia, uso de corticoides.
- Alteraciones de los cromosomas: Síndrome de Down, Síndrome de Turner, Síndrome de Prader-Willi, Síndrome de William.
- La talla elevada o hipercrecimiento puede ser índice de buena salud o manifestación de enfermedad grave, alteraciones sistémicas, tumores, diabetes materna.
Sus causas pueden ser: - Secreción excesiva de hormonas: de crecimiento, tiroideas, insulina, pubertad precoz.
- Genéticas: talla alta familiar, Síndrome de Klineffelter, Síndrome de Marfan...
El exceso o defecto de crecimiento puede ser armónico y proporcionado o desproporcionado.
¿Cuándo debo sospechar?
El niño debe ser medido por su médico de cabecera o su enfermera en cualquier revisión que se le practique. La altura se apunta en una tabla en la que están contempladas en forma de percentiles (división de grupos) las medias de las alturas de los grupos poblacionales a los que pertenece su hijo según edad, sexo y raza.
- Existe retraso del crecimiento si la talla es inferior al percentil 3 en relación con estas tablas poblacionales existentes:
- Es importante contemplar la velocidad de crecimiento y no sólo la talla en un momento determinado. Si la velocidad de crecimiento está por debajo de los estándares (mínimos y máximos que se fijan) se considera patológica cuando es menor de 7 cm/año antes de los 3 años; 4 cm/año desde los 4 años hasta la pubertad y 5-6 cm/año en la pubertad.
- Otro concepto que se tiene en cuenta es el de la maduración o edad ósea y que debe estar en consonancia con la talla. Se admite que un retraso de la maduración ósea superior a 2 años puede ser patológico y habrá que sospechar alteración del crecimiento.
- De igual forma si se tiene una talla inferior a la media de los padres corregida para la edad en cuestión, habrá que sospechar alteración.
- Cuando el niño es más bajo que sus compañeros, no cambia de talla o número de zapato.
- Existe hipercrecimiento cuando la talla supera en una determinada cuantía la talla media correspondiente a su edad o bien cuando la velocidad de crecimiento es superior al percentil 75, y no se corresponde con la talla media familiar.
¿Cómo se diagnostica?

Se basa, como todo en medicina, en una historia clínica completa que busca datos gracias al interrogatorio y en una exploración física que añadirá los signos y síntomas necesarios para llegar a una conclusión:
- Historia clínica, valorando los antecedentes familiares de talla y desarrollo puberal y los datos de velocidad de crecimiento del niño.
- Se buscan alteraciones en la apariencia externa de origen congénito, midiendo los segmentos corporales y la longitud de las extremidades.
- Peso, talla, perímetro cefálico, torácico y braquial (brazo).
- Determinar el estadio puberal en que se encuentra el niño.
- Pruebas de laboratorio: bioquímica, genética, hormonas.
- Radiología: TAC, RMN. Determinación de la edad ósea mediante una radiología de la mano izquierda, que nos permite conocer si hay pubertad precoz y establecer un pronóstico de talla.
- Curva y velocidad de crecimiento.
- Aparición de los caracteres sexuales secundarios: vello pubiano, mamas…
- Historia nutricional.
- Aspectos psicosociales.
- Medicaciones prolongadas, anabolizantes, corticoides.
- Exploración física general: cardiopulmonar, abdominal, renal, sistema nervioso…
¿Cuál es el tratamiento?
Al tratarse de un problema con muchas causas, como hemos visto anteriormente, es imprescindible la asistencia médica y en la mayoría de los casos especializada. Es un problema que presenta diversas opciones terapéuticas y en muchos casos tratamientos hormonales complejos que requerirán control estricto del médico.
En algunas causas el tratamiento es sencillo, por ejemplo en el caso de la talla baja familiar será sintomático y en otros casos la paciencia es buena consejera y así se lo harán saber. La psicoterapia también está presente en las indicaciones que le pueden proponer, la mejora de la nutrición, el ejercicio físico, etc.
Proponer tratamientos con hormona del crecimiento u otros derivados en el caso del hipocrecimiento o utilizar bromocriptina, estrógenos y testosterona en casos de hipercrecimiento será siempre una decisión individualizada y bajo estricto control del especialista que en la mayoría de los casos es un endocrinólogo.
Lo más importante es acudir al médico para hacer los controles rutinarios de los niños y es en esos reconocimientos en donde se pueden detectar de forma precoz las alteraciones en el crecimiento que serán definitivamente estudiadas y tratadas.