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Artrosis y otros reumatismos en el anciano

Artrosis y otros reumatismos en el anciano

Las enfermedades que afectan a las articulaciones, particularizando en la artrosis, son patologías de enorme frecuencia entre la población anciana. Se suma el hecho que estos procesos debido al dolor y deformidad que producen son causa de inmovilidad y por tanto de incapacidad física en esta población.

Son diversas las formas de artritis o artropatías que pueden afectar a los ancianos. Sin duda la artrosis es, por su frecuencia, la principal. De hecho, este proceso encabeza siempre el listado de patologías crónicas en la senectud, junto con la hipertensión, la perdida de audición y la enfermedad cardiaca. Es además un hecho conocido que las enfermedades articulares en su conjunto causan más del 40% de las incapacidades físicas de los mayores y en algunas ocasiones llevan a situaciones extremas de inmovilidad y aislamiento del anciano.

¿Cuáles son las principales enfermedades reumatológicas que afectan al anciano?

Este grupo numeroso de enfermedades puede aparecer en cualquier época de la vida. Sin embargo, entre ellas hay algunas que se hacen especialmente frecuentes según avanza la edad.

En primer lugar se encuentra la artrosis, anteriormente conocida como enfermedad degenerativa articular, que es la forma más frecuente de afectación articular como se ha comentado. En ella centraremos esta exposición. Sin embargo, existen otras enfermedades reumatológicas que pueden afectar a los ancianos, algunas con especial predilección:

  • Entre las inflamaciones de la articulación o artritis podemos encontrar artritis por depósitos de microcristales dentro de la articulación, como ocurre con los cristales de ácido úrico de la gota o depósitos de cristales de pirofosfato cálcico en lo que se denomina pseudogota.
  • En otras ocasiones la inflamación de la articulación no la provoca el depósito de un cristal sino la llegada e invasión de un germen dentro de la articulación como ocurre en las artritis infecciosas o sépticas.
  • La artritis reumatoide es una enfermedad crónica, inflamatoria, de las articulaciones de extraordinaria frecuencia. Se sabe que llega a afectar al 1% de la población. Es un proceso donde la inflamación comienza en la membrana sinovial de la articulación, que crece y prolifera de tal forma que termina invadiendo el cartílago y el hueso de la misma. De este modo deforma y destruye la articulación produciendo graves incapacidades. Esta enfermedad tan frecuente, se presenta en todas las edades y también en el anciano, entre los cuales puede aparecer en formas muy particulares o especiales.
  • La polimialgia reumática afecta sobretodo a las articulaciones de los hombros y las caderas. Es una enfermedad de naturaleza desconocida que afecta a mayores de 50 años. Además del dolor y la impotencia funcional que produce al limitar la movilidad, es importante reconocerla por asociarse frecuentemente a la presencia de la arteritis de células gigantes. Esta enfermedad al ser una vasculitis, es decir una inflamación de los vasos sanguíneos, puede tener graves complicaciones en los órganos que dependen de estas arterias inflamadas.  
  • Existen otras enfermedades de origen inmunitario, frecuentes en la edad adulta, como son las llamadas colagenosis que tienen manifestaciones sistémicas en otras partes del organismo, además de las articulaciones. No son frecuentes entre los ancianos pero en ocasiones, especialmente en el caso del Lupus Eritematoso Sistémico, se pueden encontrar casos en edades avanzadas.

¿Qué es la artrosis?

Es una enfermedad caracterizada por el progresivo deterioro de la articulación. Este deterioro se inicia en el cartílago articular que se desestructura  paulatinamente y pierde su integridad. El cartílago articular ejerce dos importantes funciones. Favorece que los huesos se deslicen entre ellos sin apenas fricción y además reparte las tensiones evitando que los huesos se rompan al cargar las articulaciones. A medida que el cartílago se desestructura se produce una mayor formación reactiva del hueso debajo del cartílago y en los márgenes de las articulaciones formándose prominencias óseas llamadas osteofitos. Estos cambios entre otros, terminan produciendo una insuficiencia de dicha articulación.

La artrosis es una enfermedad crónica y progresiva que afecta a una o varias articulaciones principalmente en las manos, en las articulaciones de carga como la rodilla o la cadera o en ciertas articulaciones de la columna vertebral. Producirá dolor, deformidad y limitación de los movimientos de la articulación.

¿Qué produce la artrosis?

Tradicionalmente la artrosis se ha dividido o clasificado en dos tipos:

  • Una forma denominada idiopática o artrosis primaria, que es la forma más habitual. En la artrosis primaria no existe aparentemente ningún factor predisponente y la causa del progresivo deterioro del cartílago y la articulación es desconocida.
  • Diferente es la artrosis secundaria donde es identificable una alteración subyacente en la articulación. Por ejemplo son algunas de las muchas causas de artrosis secundarias: los  traumatismos previos ( por ejemplo lesión del menisco de la rodilla), los traumatismos repetidos en algunas profesiones o enfermedades congénitas previas de la articulación.

Aunque en la mayoría de los casos no hay una causa conocida, existen una serie de factores de riesgo conocidos para el desarrollo de artrosis como son la edad o la obesidad para la artrosis de la rodilla.

¿Qué relación tiene la edad y el envejecimiento con la artrosis?

Como se ha comentado, la presencia de artrosis está fuertemente relacionada con la edad. De esta forma, si se evalúan radiografías en mujeres menores de 45 años sólo el 2 % tiene signos de enfermedad radiológica. Este porcentaje sube al 30% entre los 45  y 64 años y alcanza el 86% en los mayores de 65 años. Muchos de estos casos son asintomáticos o corresponden a fases iniciales de la enfermedad, por lo que no tienen que traducirse en clínica siendo la enfermedad con síntomas menos frecuente.

Esta asociación de la enfermedad con la edad ha llevado a sugerir que la artrosis esté relacionada con el envejecimiento en si mismo. Sin embargo, esto no es exactamente así, puesto que los cambios en el cartílago y otros tejidos de la articulación que se producen al envejecer son diferentes a los que se observan en la artrosis. Si bien estos cambios bioquímicos en el cartílago envejecido pueden facilitar su aparición y desarrollo.    

¿Cómo se manifiesta y diagnostica la artrosis?

El dolor de la articulación es el principal síntoma de la enfermedad. Suele ser un dolor que aparece con el uso de la articulación y mejora con el reposo, aunque en fases avanzadas de la enfermedad puede ser continuo. En algunos casos hay rigidez matutina de corta duración tras la inactividad. En ocasiones pueden aparecer periodos de inflamación y de pequeños derrames en la articulación siendo esta una fuente más de dolor. Las articulaciones al explorarlas suelen estar deformadas y crepitar al moverlas como si los huesos rozaran entre sí. Podremos observar pérdida de movilidad y anquilosis en fases avanzadas.

A causa del dolor, de la deformidad y pérdida de funcionalidad articular, un importante grupo de ancianos terminará con pérdida de movilidad e incapacidades físicas a la hora de realizar actividades básicas de autocuidado.

El diagnóstico de la artrosis se hace basándose en la clínica que hemos referido anteriormente y en unos hallazgos radiológicos característicos donde se pueden observar, entre otros, el estrechamiento del espacio de la articulación al perderse el cartílago, la esclerosis reactiva del hueso situado debajo del cartílago, así como la proliferación de hueso en forma de osteofitos.

La ausencia de manifestaciones de la enfermedad fuera de las articulaciones, a otros niveles del organismo, hace que los análisis y estudios de laboratorio sean normales.

FUENTE: Saludalia Junio 2003
 
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