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La historia del VIH/SIDA

Introducción

Tras un periodo de continuo crecimiento que ha marcado la evolución de la epidemia desde su primera aparición en los años ochenta, hoy la expansión del SIDA está experimentando un retroceso, también en España.
 A este resultado han contribuido tanto el mayor esfuerzo dedicado a la prevención como el desarrollo de nuevos fármacos.
El responsable del SIDA, el virus VIH, una vez que entra en el organismo, se multiplica haciendo cada vez más débiles las defensas inmunitarias del enfermo.
La persona infectada, tras un primer periodo en el que no experimenta alteraciones, se convierte en el punto de mira de múltiples agentes infecciosos que logran entrar en el organismo con facilidad gracias al debilitamiento de las defensas que provoca el VIH, motivo por el cual a estas infecciones se les denomina infecciones oportunistas.
La investigación ha hecho progresos también en el campo del diagnóstico, haciendo posible el diagnóstico muy precoz. Además de las pruebas más comunes, que revelan la presencia del VIH únicamente tras unos meses del contagio (es decir, cuando el organismo ha comenzado a desarrollar anticuerpos contra el virus), hoy ya existen otras pruebas más sofisticadas, capaces de detectar la presencia del virus poco tiempo después del contagio.
El virus VIH es un virus que muta su aspecto con frecuencia, dificultando la elaboración de una vacuna, aunque en la actualidad los investigadores están realizando notables progresos en este campo.

Estados Unidos (1981): primeros avisos

Comienza a hablarse de una nueva enfermedad, que será identificada posteriormente como síndrome de inmunodeficiencia adquirida, cuando un artículo del New York Times describe un complejo cuadro clínico relacionado con el sarcoma de Kaposi, un tumor de la piel poco frecuente identificado en un grupo de homosexuales de Nueva York, Los Angeles y San Francisco. El tumor se asocia a infecciones virales, bacterianas y parasitarias: un cuadro insólito y grave hasta el punto de ser mortal, que deja perplejos a médicos y científicos. Se plantean muchas hipótesis, pero la más aceptada se convierte rápidamente en la hipótesis viral, ya que algunos aspectos de la enfermedad recuerdan a la infección causada por otro virus, como el citomegalovirus.

La explosión: una epidemia de enfermos

Con la difusión de la enfermedad comienzan a registrarse casos de SIDA también entre los tóxicodependientes. Madura así la convicción de que nos hallamos frente a un virus que, al igual que el de la hepatitis B, se transmite por vía sexual y sanguínea.
En 1982 en Estados Unidos aparecen cada semana 10 enfermos nuevos y dos años después se duplica el número. La explosión numérica se acompaña de la difusión geográfica de la epidemia, que llega a toda Europa: tras los primeros casos observados en Dinamarca de dos homosexuales que habían tenido relaciones con la comunidad gay de Nueva York, la enfermedad se desarrolla en Londres, Milán, Ginebra, Barcelona, Hamburgo y París.
De los casos registrados en Francia, y posteriormente en Bélgica, se deduce que el agente infeccioso no procede únicamente de las grandes ciudades americanas, sino también de Africa ecuatorial. Parece probable por tanto que la epidemia se originara en el continente africano, donde en los años cincuenta y sesenta se habían manifestado casi epidemias esporádicas y pequeñas de una forma morbosa muy similar.

No sólo los homosexuales y toxicómanos son personas de riesgo

El desarrollo de la enfermedad en 8 sujetos hemofílicos tratados con hemoderivados en 1982 refuerza la teoría del origen viral de la enfermedad, que desde este momento se llamará oficialmente Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida.
Los médicos americanos sin embargo, siguen limitándola a los homosexuales, heroinómanos, hemofílicos y haitianos (Haití era una las metas del llamado turismo sexual), denominándola "enfermedad de las 4 H". Es necesario esperar al final de 1983 para comprender, con las primeras mujeres contagiadas y el primer caso de transmisión a través de una simple transfusión sanguínea, que el riesgo no se limita a grupos sociales marginados, y que la enfermedad se puede contraer también por vía heterosexual.

Tras las huellas del culpable

En el año 1983 Luc Montagnier del Instituto Pasteur de París anuncia haber aislado un retrovirus como posible causa del SIDA. Al año siguiente el virus responsable de la enfermedad se identifica oficialmente por el investigador norteamericano Robert Gallo. Se sabrá después que en realidad, R. Gallo había identificado un virus aislado previamente por L. Montagnier, aprovechando su colaboración con el investigador francés. Los intereses en juego eran enormes e iban más allá de la notoriedad o de los méritos científicos: el descubrimiento del virus abría las puertas al desarrollo de un test diagnóstico que habría aportado millones de dólares.

FUENTE: Saludalia Agosto 2000
 
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